Leyendas urbanas de alimentos

Leyendas urbanas de alimentos

Las leyendas urbanas mexicanas que versan sobre temas culinarios, acompañan esencialmente alimentos que son de uso común.

Por ejemplo, antiguamente se tenía la creencia de que no era bueno consumir demasiado jugo de limón a la hora de comer, ya que este cítrico se encargaba de adelgazar la sangre. Si bien es verdad que el jugo de limón ayuda de cierta manera a deshacerse de los lípidos incrustados en varias zonas de nuestro cuerpo, para nada pone en riesgo nuestra salud.

Otro caso que me gustaría tocar es el quitarle ambos extremos a la banana. Un tío paterno tiene esa manía. En reiteradas ocasiones le he preguntado cuál es la razón de hacer eso, a lo que solamente se limita a responder “es malo para la salud”.

Debo confesar que llevo más de 25 años comiendo plátanos enteros, es decir, sin arrancarles ni un ápice de su deliciosa carne y durante ese tiempo nunca he sufrido de enfermedades estomacales ligadas a ello.

Sin embargo, debido a que nadie en la familia me supo dar una razón satisfactoria, decidí investigar por mi cuenta y esto fue lo que encontré:

Éste es un mito que tuvo su origen en algunos países de Europa (particularmente los que componen a la península ibérica y en menor medida localidades como Francia y Alemania).

Los lugareños de aquellos territorios afirmaban que en la punta de la banana, se almacenaba la mayor parte de residuos químicos y pesticidas que se usaban para que las plantas pudieran crecer a una velocidad más rápida que la normal.

No obstante, los controles de producción y transportación de alimentos perecederos que se tienen en los países industrializados, imposibilitan la existencia de alguna partícula dañina para la salud. Por lo que podemos afirmar que esta idea debe ser descartada inmediatamente.

Además, conviene decir que si esa leyenda fuera verdad, significaría que la totalidad de los plátanos que se consumían antes y aún ahora estarían totalmente contaminados de bacterias, ya que éstos habrían entrado por ambos lados del fruto, infectándolo por completo y no solamente a una minúscula porción.

Desde luego, lo que debes hacer para no enfermarte es lavarte las manos antes de comer y cuidar que todo lo que entra tu sistema digestivo esté en buen estado.

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