Leyendas de terror del faro de Piedras Blancas

Leyenda del faro de Piedras Blancas

Piedras Blancas es un pequeño pueblo ubicado al sur del país, en el cual se han registrado una serie de hechos paranormales, los cuales han propiciado que muchos investigadores acudan a verificar si las leyendas de terror que ahí se cuentan, carecen o no de material científico que ofrezca una respuesta a tales enigmas.

Sin salirnos del tema, las leyendas de terror que más se repiten en aquella comunidad son las que están ligadas al faro del puerto principal. Como todos sabemos, dichos implementos tienen la finalidad de alumbrar el camino que deben transitar las embarcaciones, para así evitar que éstas sufran daños o desperfectos.

Dicho faro fue construido por el navegante Roque Balbuena conocido por su amplio dominio en materia de navegación. Al principio, es decir, cuando la obra fue inaugurada el gobierno local le daba el mantenimiento adecuado, con el fin de garantizar que todo funcionara a pedir de boca.

No obstante, al llegar otro partido político al poder la forma de conservar en buen estado estos implementos cambió diametralmente. El faro quedó abandonado y solamente funcionaba de vez en vez.

Por ese motivo, los navegantes que pasaban por aquellas aguas constantemente, sabían que tenían que poseer un sistema independiente de iluminación. Sin embargo, más del 78% de ellas reportaron que misteriosamente sus luces fallaban al encontrarse a una corta distancia del faro.

Luego esas luces eran encendidas “por arte de magia”, únicamente para que la tribulación se diera cuenta de que estaba a punto de chocar contra un enorme banco de rocas filosas.

Las más pequeñas sufrieron daños irreparables en su estructura, mientras las más grandes vieron como el mar se tragaba una notable proporción de su mercancía debido al impacto.

Una nave sólo conocida por los pueblerinos con el apodo de “la Rebelde” decidió hacer el trayecto sin usar ningún artilugio que la alumbrara el camino. El resultado no pudo ser más funesto, la embarcación se hizo añicos al colisionar con la pared de piedra.

Entre los agujeros de aquel muro, quedaron atorados los brazos y piernas de aquellos marinos. Les recuerdo que esto es sólo un pequeño caso de la inmensidad de leyendas de terror que han ocurrido en Piedras Blancas.

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