El sacerdote cinéfilo

El sacerdote cinéfilo

Mi primo Carlos quien vivió cuatro años en la capital española, mientras estaba estudiando su maestría en administración de empresas, escuchó bastantes leyendas de Madrid cortas. Algunas eran de carácter urbano, otras versaban sobre terror etcétera.

No obstante, la que causó mayor impacto en él fue la del sacerdote que murió fuera de una sala de cine. Cabe mencionar que a mi pariente le apasiona todo lo relacionado con el séptimo arte. De hecho, a través de correo electrónico, demandaba fotografías de las entradas que iba coleccionando los martes y los jueves, que eran los días en que por lo menos veía una cinta.

Regresemos ahora al tema central de la historia, es decir, ¿cómo surge la leyenda del sacerdote? Se comenta que un joven cura, salía de su Iglesia al oficiar la última misa y se iba caminando a un cine que se hallaba dos cuadras más adelante.

En la actualidad, ese recinto ya no existe, dado que el terreno fue adquirido por una compañía constructora y posteriormente dicho espacio fue transformado en un edificio de departamentos.

De acuerdo con los registros de la policía madrileña, se sabe que a finales de la década de los 80, un párroco fue asaltado por unos pandilleros en ese lugar. Lo malo fue que al percatarse los malandrines de que el cura no llevaba ni una sola peseta encima, decidieron acribillarlo a balazos.

La escena del crimen era de lo más funesta. Había sangre regada por todo el lugar. Una persona se acercó al cadáver y lo cubrió con una sábana blanca.

Luego el cuerpo fue llevado a la morgue, más cuando procedían a realizarle la autopsia de rutina, notaron que la sotana estaba intacta. Es decir, los agujeros de bala habían desaparecido.

Este hecho sobrenatural les fue informado a los superiores del sacerdote, quienes prefirieron no continuar con la investigación. Hoy en día las personas continúan con la creencia de que dicha prenda, reposa en los cimientos de aquel complejo de apartamentos a modo de homenaje.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *