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Cuentos de terror

Calle las rea en barrio del padre torres

demonio bailando

Se dice que el demonio, bailaba con las hermanas Rea, dos hermosas hermanas que por su talento con los instrumentos, hizo que se inmortalizaran sus nombres, Toñita y Petrita, doncellas que vivían en el barrio Del padre torres.

Vivían en una huerta que tenia extensos jardines con arboles frutales, entre los que se destacaban los chabacanos, los duraznos y los limones, con un pozo de agua clara que alimentaba todos los huertos, dando así, ese paradisíaco espectáculo del que muchos hablaban,

Las hermanas muy famosas hoy en día, deben su reconocimiento, no por lo hermoso de su hogar, huerta tan reconocida en la ciudad, o por lo virtuosas que llegaron a ser con los instrumentos de música, la fama les llego luego de que amenizaran una fiesta y al salir caminando rumbo a su hogar, una maligna aparición del chamuco, les pidió en forma de un tipo acaudalado junto con una dama, les tocara  un vals de titulo «daría el cielo por un beso»

Ellas aceptar pero al ver a la pareja bailando, la cual le habían pedido que les tocara ese vals, se dieron cuenta que el varón, en lugar de pies, tenia pesuñas y la dama bailaba sin tocar el suelo, algo que hizo salir el miedo de las damas músicas, pero al invocar y rezar estos personajes desaparecieron, no sin antes dejar una carcajada burlona que en las mentes de estas damas, siempre quedara.

El cementerio

el cementerio

Cuenta la gente de un muchacho, el cual era escéptico de los eventos paranormales, hasta que un día, hace algunos meses, se adentro al cementerio con algunos amigos, al llegar al lugar una niebla espesa se poso sobre el lugar, al ver esto los amigos propusieron empezar a jugar a las escondidas, y al chico que no creía, le toco contar mientras los otros se iban a esconder.

Al terminar su conteo, escucho ruidos en una zona apartada del cementerio, la cual era la mas antigua del lugar y pensando que era alguno de los amigos, con los que había entrado al campo santo, se puso a buscar.

Los ruidos se escuchaban cada vez mas cerca, pero la espesa niebla, no dejaba ver bien, al acostumbrar sus ojos a la penumbra y a la niebla, empezó a ver mejor, solo para ver a un pequeño sentado al lado de una tumba, llorando y muy triste.

Le pregunto que es lo que hacia a tales horas en ese lugar, el niño tapado de la cara, por el llanto, desapareció en el aire, dejando al muchacho petrificado en el lugar del susto que le había dado, el ser testigo de tan espectacular echo.

Se puso a investigar al otro día, ya que los amigos, al saber de su escepticismo, lo habían dejado solo en el cementerio, para darle una lección, y encontró información de un niño que precisamente ese mismo día, pero con 25 años de anterioridad había fallecido ahí.