Criaturas de la noche

Leyenda corta Criaturas de la noche

Iba caminando rumbo al boliche, pues los sábados mis amigos y yo nos reunimos a jugar un torneo para distraernos.

La cita era a las ocho de la noche y mi reloj ya marcaba las 9:30 pm. Eso quería decir que en cuanto Ezequiel me viera (mi mejor amigo) me iba a reprochar mi tardanza. Para colmo de males, los semáforos de algunas calles estaban descompuestos. Los carros no dejaban cruzar casi a ningún peatón.

En la esquina de un cruce, observé cómo mi sombra era más grande de lo habitual. Un viento helado me impactó en el rostro y la gente empezó a correr hacia lugares más iluminados.

A primera instancia pensé que tal vez el miedo que varias personas sintieron se debía a que cerca de ahí había un hombre sospechoso que dormitaba recargado en una pared. Sin embargo a aquel individuo la gente no lo volteaba a ver.

Todos miraban al cielo.

– ¡Ya vienen, ya vienen! Decían.

Me le acerqué a una señora y le pregunté:

– Disculpe, ¿sabe de qué o de quién están hablando?

– No se ha enterado ¡salió en el periódico esta mañana! Los árboles cercanos a la planta nuclear Jefferson mutaron y se convirtieron en criaturas asesinas. Los empleados de esa fábrica utilizaban un terreno baldío para depositar los desechos radiactivos. No obstante, debido a los recientes temblores que hemos sufrido, la tierra se resquebrajó y el flujo se distribuyó al subsuelo, llegando hasta la zona norte del bosque de Peterson.

La única solución es rociarlos con pesticida. Lo malo es que ya se agotaron las provisiones que se tenían en las bodegas del condado.

– ¡Cuidado señora! Le grité fuertemente, pues una planta humanoide estuvo a punto de pisarla y convertirla en papilla.

Creí que no habría escapatoria para mí. Afortunadamente me encontraba cerca de un sitio en donde había muchas bicicletas. Tomé una y pedalee hasta ponerme a salvo.

En pocos días los árboles vivientes fueron exterminados. Actualmente llevo más de tres meses sin salir de casa para ver a mis amigos, pues le sigo teniendo miedo a las criaturas de la noche.

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