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Leyenda urbana de los lagartos del Bronx

Leyenda urbana de los lagartos del Bronx

Los Estados Unidos de Norteamérica es un país plagado de leyendas urbanas. Uno de los mitos que nació previamente a principios del siglo XX y que aún ahora de vez en cuando ocupa páginas en los principales diarios es la historia de aquellos cocodrilos homicidas que abundaban por los pasadizos de las alcantarillas de la ciudad.

Estas leyendas urbanas surgieron como un paliativo a los efectos causados por la “Gran Depresión”. Recordemos que ese nombre se usó para denominar una crisis económica de carácter global que inició en 1929 y que se mantuvo prácticamente sin cambios hasta que comenzó la guerra contra Alemania.

La gente de “la gran manzana” necesitaba algo que captara su atención y que al mismo tiempo la desviara de una vez por todas del tema económico. Algunas emisoras de radio trataron de incluir en su programación novelas o programas de canciones.

Sin embargo, el medio de comunicación que estaba al alcance de la mayoría de los ciudadanos era el periódico. Por ello, los redactores de columnas sensacionalistas idearon crónicas referentes a lagartos que merodeaban en los túneles subterráneos durante la noche.

Lo que le daba a este relato un tinte terrorífico era que se aseguraba que algunos de estos animales podrían emerger a la superficie. Se piensa que el mito se originó dado que para esos tiempos muchas personas provenían del estado de Florida, conocido por su extenso mar y animales exóticos.

Eso quiere decir que la gente presumiblemente viajó hasta “la urbe de hierro” acompañada de lagartos bebés, quienes después de un periodo de tiempo considerable comenzaron a dejar de ser mascotas y se convirtieron en problemas.

Sin embargo, a medida de que la tecnología fue avanzando, el terror colectivo se fue apagando. Hoy se siguen encontrando cocodrilos y otra clase de reptiles en las alcantarillas, pero cabe mencionar que un alto porcentaje escapó del zoológico, motivo por el cual es regresado por personal especializado a sus jaulas.

Si tienes alguna leyenda de terror, no dejes de compartirla en la sección de comentarios.

Leyendas de terror del faro de Piedras Blancas

Leyenda del faro de Piedras Blancas

Piedras Blancas es un pequeño pueblo ubicado al sur del país, en el cual se han registrado una serie de hechos paranormales, los cuales han propiciado que muchos investigadores acudan a verificar si las leyendas de terror que ahí se cuentan, carecen o no de material científico que ofrezca una respuesta a tales enigmas.

Sin salirnos del tema, las leyendas de terror que más se repiten en aquella comunidad son las que están ligadas al faro del puerto principal. Como todos sabemos, dichos implementos tienen la finalidad de alumbrar el camino que deben transitar las embarcaciones, para así evitar que éstas sufran daños o desperfectos.

Dicho faro fue construido por el navegante Roque Balbuena conocido por su amplio dominio en materia de navegación. Al principio, es decir, cuando la obra fue inaugurada el gobierno local le daba el mantenimiento adecuado, con el fin de garantizar que todo funcionara a pedir de boca.

No obstante, al llegar otro partido político al poder la forma de conservar en buen estado estos implementos cambió diametralmente. El faro quedó abandonado y solamente funcionaba de vez en vez.

Por ese motivo, los navegantes que pasaban por aquellas aguas constantemente, sabían que tenían que poseer un sistema independiente de iluminación. Sin embargo, más del 78% de ellas reportaron que misteriosamente sus luces fallaban al encontrarse a una corta distancia del faro.

Luego esas luces eran encendidas “por arte de magia”, únicamente para que la tribulación se diera cuenta de que estaba a punto de chocar contra un enorme banco de rocas filosas.

Las más pequeñas sufrieron daños irreparables en su estructura, mientras las más grandes vieron como el mar se tragaba una notable proporción de su mercancía debido al impacto.

Una nave sólo conocida por los pueblerinos con el apodo de “la Rebelde” decidió hacer el trayecto sin usar ningún artilugio que la alumbrara el camino. El resultado no pudo ser más funesto, la embarcación se hizo añicos al colisionar con la pared de piedra.

Entre los agujeros de aquel muro, quedaron atorados los brazos y piernas de aquellos marinos. Les recuerdo que esto es sólo un pequeño caso de la inmensidad de leyendas de terror que han ocurrido en Piedras Blancas.